Cómo aprobar todas las evaluaciones universitarias sin tener que ser un sabelotodo

No tienes que ser un sabelotodo para aprobar todas tus evaluaciones. De hecho, tal etiqueta es irrelevante, pues todos los estudiantes universitarios tenemos las mismas capacidades cognitivas como para lidiar con asignaciones, lo que diferencia a unos de otros es la falta de voluntad. Aquí te enseño a combatirla.

“¿Cómo lo haces?”, es lo que todos me preguntan, porque no he dejado de entregar una evaluación o de estudiar para una.

Por alguna razón, y en contra de todo pronóstico, lo consigo: aparezco con un plan o una solución.

Como yo, muchos de mis compañeros de clases también lo hacen, y por supuesto, la mayoría de los estudiantes universitarios. Así que ¡no es para nada difícil!

Desde que inicié el blog he recomendado lo que hago para rendir en mis estudios, pero es hora de que les hable de forma general. Para todos aquellos que echan la flojera.

Y aunque parezca innecesario si al final la suma te da para aprobar la cátedra completa, pues te sorprendería cuántas oportunidades aparecen cuando tienes buen promedio.

Así es cómo lograrás aprobar tus evaluaciones universitarias

Gestiona tu tiempo, crea los espacios, buscas las oportunidad y lograrás resultados sin mucho esfuerzo. Toma nota de cómo puedes hacer para aprobar tus evaluaciones universitarias.

Haciéndole justicia a tu lugar de trabajo

Puede que tenga el cuarto de cabeza, en especial cuando estoy en finales de semestre o con muchas ocupaciones en la semana, pero mi escritorio debe estar recogido; de lo contrario será imposible para mí trabajar en él.

Desde que comencé a trabajar en Notitarde, tengo menos tiempo para hacer mis evaluaciones, o mejor dicho, tengo menos razones para posponerlo, así que más me vale que lo convierta en un sitio agradable para estar.

Lo que he hecho últimamente es despejarlo lo más que pueda; es decir, evitar cosas ubicadas en medio porque disminuyen el espacio “activo”. Coloco todo en las esquinas de forma simétrica, no apilada.

También trato de añadirle detalles agradables a la vista, como frases, figuras de porcelana y mi súper fantástico calendario de Harry Potter y estos increíble artículos de oficina que motivarán a más de uno.

Preparar guías

Estos documentos en Microsoft Word o PDF los hago cuando tengo exámenes o cuando debo preparar la temática de una exposición. A veces puedo imprimirlas, pero sino, las descargo en mi teléfono o tableta.

Lo que contienen estas guías son los apuntes de mis clases (pasarlos a digital es un buen ejercicio para memorizarlos), incluyendo cualquier aporte extra que consiga en Internet, libros y revistas.

Organizo los temas y juego con los colores e imágenes para recordar cada punto. Con solo hacer eso, se me es más fácil recordar de qué trata cada clase, los detalles y contexto.

Tomar nota de todo

A veces los estudiantes no terminan las asignaciones porque desconocen muchos de los lineamientos exigidos por el profesor. Para esto, no solo se necesita una agenda, sino que también de las especificaciones de la asignación.

Aquí es cuando me pongo quisquillosa, pero tomar nota de todo puede hacerte ganar puntos en tu calificación final.

Lo que pasa es que he cometido el error en el pasado de no preguntar pautas; pautas que los profesores omiten en clases y que asumen que se sobreentienden, pero no. Es ahí cuando la puntuación baja.

Pregunta sobre los lineamientos, qué temas serán evaluaciones, qué información extra debes investigar y otras dudas que creas pertinentes.

Listas paso a paso

Listas. Las amo, y no me cansaré de decirlo. Cuando tengo exámenes anoto los puntos y me sirve de guía para saber lo que sé y lo que todavía me falta por estudiar.

Este orden evita que me abrume porque administra mi tiempo y mis ideas, lo que quiere decir que puedo comenzar un día y terminar otro sabiendo qué tengo que priorizar.

Si se trata de trabajo en equipo o de un proyecto hago una lista de actividades de micro a macro. Luego de que las ordene por importancia puedo agendarlas de forma graneada, pues al igual que el anterior evita que me abrume.

Día de reunión, otro para búsqueda los puntos, unos para hacer las diapositivas, impresión, estudiar y ensayos.

Carpetas por proyectos

En mi computadora tengo una carpeta para la universidad donde guardo todo lo que hago como ensayos, presentaciones, trípticos e informes.

Por otro lado, cuando me asignan proyectos que ameritan más trabajo, como una revista o un reportaje, hago una carpeta aparte.

Y la razón es porque antes tenía todo muy disperso y literalmente se me perdían en la PC, en especial las imágenes.

Mientras exista orden tendrá sentido que continuemos. Cuando tienes todo en un solo sitio, te haces consciente de cuánto has avanzado y de lo que te falta por hacer.

Querido Sofá,

Debemos romper relaciones

Antes terminaba mis evaluaciones por el simple hecho de ser disciplinada; podía dejar muchas cosas para última hora y no me importaba desvelarme para cumplir con todo.

¿Por qué pasaba esto?… porque como estudiante uno a veces tiene vicios, vicios como pasar toda una tarde en el sofá frente al televisor, o leyendo demasiado de ocio y nada académico. La cosa es que esto es lo más difícil: dejar los vicios.

No siempre lo cumplo, pero me he dado cuenta que ser consciente de ello lo ha disminuido de mi rutina y una que otra flojerita ya no se ve tan insana.

¿Sabes cuáles son tus vicios de procrastinación?

Puede que parezcan simples, pero marcan mucho la diferencia. Al final todo se trata de mantener un orden; mientras lo tengamos podremos terminar lo que iniciamos.

Las listas, por ejemplo, sirven para muchas de las actividades que realizamos diariamente, las carpetas también pueden contener todo sobre un proyecto personal, así como también desarrollar el valioso hábito de tomar notas para estar a la par de las circunstancias.

Ya sabes que en Nerd Universitaria encontrarás más consejos sobre cómo ser mejor estudiante.

Si ustedes tienen ciertos trucos e incluso rituales que los hacen finalizar con éxito sus tareas, no duden en comentar abajo.

Nos seguimos leyendo…

Kim

3 consejos básicos para hablar mejor en público

Nos estamos formando como profesionales y una vez egresadas de nuestra casa de estudios, no solo debemos tener el conocimiento teórico y meramente práctico que nos exige la carrera, sino también de desenvolvernos con naturalidad.

Qué tanto sepamos de lo que hacemos y si lo hacemos bien, importa igual como nuestra capacidad de convencimiento, de probar que es así y que podemos ser líderes…

Creo de verdad en el poder que tiene la buena oratoria, en el peso de la palabra hablada desde el tono de voz utilizado hasta las pausas que son determinantes.

En la universidad tratemos de desarrollar nuestra expresión oral y ampliar el léxico. Quizás dominarla sea para muchas más difícil que aprender el contenido de la carrera, pero insisto, para todas las profesiones es importarte hacerle frente a un público o una sola persona con propiedad.

Controlar los nervios y la vergüenza

Puede que tu problema sea que no estás acostumbrada a hablar delante de mucha gente y sientes vergüenza. Es primordial intentar disipar todo nerviosismo, ya que tus argumentos en debates universitarios perderán fuerza si la gente nota que no estás segura de lo que dices.

Trata de ensayar tus argumentos primero delante de personas conocidas y pídeles su sincera opinión respecto a tu oratoria y tu capacidad para haberlos convencido. Intenta mejorar con respecto a lo que te digan.

La importancia de la voz, los gestos y la postura

Estos elementos dirán mucho de ti a tus interlocutores y, por tanto, hay que saber expresarse físicamente. Tu voz tiene que ser clara y alta para mostrar que estás convencida de lo que dices.

Hay que vocalizar sin hablar demasiado deprisa para que se te entienda bien. También es importante controlar la postura, que debe ser erguida pero no demasiado rígida, es decir, que muestre firmeza pero por otro lado que se vea que estás relajado.

Pero lo más importante en este punto es sin duda el uso de los brazos para realizar gestos. El 55% de lo que transmites se capta a través de los gestos. Por ello, no dejes los brazos quietos o pegados al cuerpo, intenta moverlos de forma a acorde a lo que estés contando.

La estructura del mensaje

Tus argumentos tienen que tener coherencia. Para ello trata de emplear un vocabulario variado y acorde con el tema. No uses frases sueltas, trata de hilarlas con normalidad. Tu intervención tiene que estar cargada de ritmo, sin pausas en las que no sepas qué contestar. Prepara previamente todas tus razones a favor o en contra del tema.

Por último, trata de estructurar tu intervención: Primero un breve comentario acerca del tema, luego opinar acerca de lo que han comentado los otros para después pasar a aportar tus propios argumentos, cerrando si es posible con una frase impactante.

Nos seguimos leyendo…

Kim

Cómo mejorar nuestros hábitos de estudio

Poner en práctica estas actividades puede que te ayuden a desarrollar mejores hábitos de estudio, así que sigue leyendo…

Agenda

Llevar una agenda te ayudará a controlar tu tiempo. Anota todas tu evaluaciones y entregas, y días antes de estos recuérdate que debes estudiar. Por ejemplo: Si tienes evaluación un miércoles, escribe el sábado y el lunes que debes repasar.

Planificar los temas

Cuando comencemos el semestres la primera semana y quizás la segunda estaremos libres de evaluaciones; es durante esos días cuando debemos dedicarnos a la planificación del temario o contenido programático del periodo.

Primero debemos jerarquizar las materias por orden de dificultad, priorizar la dedicación y tiempo a las más complejas.

Luego hay que dividir el número total de temas en bloques o espacios de tiempo durante la semana. Haber leído antes de clases ayudará a entenderla mejor y a recordarla por un plazo más largo.

Estrategias

Una vez planificado el tiempo de estudio que se le va a dedicar cada tema, hay que organizar y elegir las formas de estudio que mejor se adecúan a nuestra formación y capacidades.

Este tipo de estrategias para mantener unos buenos hábitos de estudio van desde hacer resúmenes de cada tema a elaborar cronogramas, esquemas o mapas conceptuales.

Adaptarse a la rutina

No se asunten con la palabra rutina. La disciplina es el eje que fortalece los buenos hábitos de estudio. El cerebro y el cuerpo funcionan por rutinas, por costumbres.

Cuando se comienza a estudiar durante una semana a las siete de la mañana, al cabo de 15 días el cerebro asimila que esa es la hora de estudio y genera automáticamente las sustancias químicas que se liberan durante el aprendizaje, por lo que se facilita la predisposición hacia la tarea.

¿Qué otra técnica creen que permite mejorar nuestros hábitos de estudio?

Nos seguimos leyendo…

Kim