El movimiento zero waste que le está haciendo la guerra al plástico

El movimiento zero waste está tomando auge, pues en Europa ya la guerra contra el plástico es indetenible. Te invito a que leas este artículo para que conozcas más sobre el nuevo estilo de vida ecológico…

También conocida como el movimiento cero residuos, el zero waste es un estilo de vida ético que invita a reducir el consumo de plástico en su máxima expresión.

De acuerdo con la Alianza Internacional Cero Residuos (Zero Waste International Alliance), se trata de una filosofía y una estrategia, mezclada con una serie de herramientas prácticas que buscan eliminar nuestra huella de carbono y a enseñarnos a cómo manejar nuestros desechos.

Citada por Zero Waste Europe, dicha alianza define este movimiento en tres principios básicos:

  • Zero Waste es un objetivo que es a la vez pragmático y visionario, para guiar a las personas a emular los ciclos naturales sostenibles, donde todos los materiales descartados son recursos para que otros los utilicen.
  • Zero Waste significa diseñar y administrar productos y procesos para reducir el volumen y la toxicidad de los desechos y materiales, conservar y recuperar todos los recursos, y no quemarlos o enterrarlos.
  • La implementación de Zero Waste eliminará todas las descargas a tierra, agua o aire que puedan ser una amenaza para la salud planetaria, humana, animal o vegetal.

En otras palabras es la búsqueda de medidas que detengan la vertiginosa contaminación del ambiente y que pone en peligro a todos.

Me topé con este tema gracias mujeres blogueras como Bea JohnsonLauren Singer y Kathryn Kellogg, quienes promovieron el movimiento zero waste en todo el mundo y presentándolo como el estilo de vida del futuro al que el mundo se verá obligado a adaptarse.

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Bea Johnson, autora francesa de “Zero Waste Home: La guía definitiva para simplificar tu vida”, es una de las pioneras de este movimiento. Imagen obtenida de Sobaka

Los objetivos del zero waste son los siguientes y deberían ser aplicables en casa, por las empresas y los gobiernos:

  • Hacer un cambio cultural en el que las sociedades se acostumbren a reciclar desde sus hogares y cambien sus paradigmas en relación al consumo.
  • Trabajar en proyectos comunitarios que propicien la reducción de residuos, incluyendo campañas educativas para que las comunidades creen sistema autónomos de recolección de desechos.
  • Generar reformas infraestructurales que faciliten la transición a un estilo de vida con menor consumo de plástico como supermercados libres de empacaduras y que las pequeñas empresas, fundaciones e industrias creen planes de prevención de residuos (Waste Prevention Plans).
  • Crear sistemas apropiados de separación para los que sean materiales reciclables, los biodegradables y aquellos residuos sin ningún propósito o segundo uso.
  • Incentivos en el sistema de precios que sirvan para que las personas vean el lado lucrativo de adoptar este estilo de vida, como descuentos por usar bolsas de tela en los supermercados.
  • Reducir los desechos que no tienen segundo oso, como si se tratara de una suerte de responsabilidad extendida del productor.

De esta manera se piensa que, entendiendo las repercusiones del plástico para la salud del planeta de todos los que habitamos en él, la Unión Europea comenzó a hacerle frente al uso indiscriminado del plástico.

La guerra contra el plástico

El movimiento zero waste es un reto que la humanidad debe adoptar aunque parezca no estar lista. Mientras somos más conscientes de lo que consumimos, parece que una vida en la que se consuma de muy poco a nada de plástico es más una obligación que una alternativa.

el movimiento zero waste que le está haciendo la guerra al plástico en Europa
El movimiento zero waste tiene mayor auge en Europa, donde las leyes contra el uso de plástico son cada vez más estrictas. Foto de John Cameron para Unsplash

La contaminación del plástico

En el mundo se tiran a la basura 280 millones de toneladas de plástico al año. Está en todas partes y casi casa cosa que usamos a diario. Foto de Hermes Rivera para Unsplash

La contaminación de plástico es la principal preocupación de la ONU y la EU pues representa 85% de la basura que se encuentra en los océanos. Estos desechos terminan afectando la vida marina y dañando la pureza del agua.

La basura que llega al mar, en especial las de tipo plástico, están matando a más de un millón de aves marinas y unos 100.000 mamíferos y tortugas marinas cada año.

Los seres humanos, por ejemplo, nos exponemos a algunos de los aditivos tóxicos del plástico, como el bisfenol A, que contamina la sangre de más de 90% de la población. Es por ello que el movimiento zero waste promueve el uso de video y acero inoxidable en la cocina y durante la tareas de aseo personal.

El problema también recae en que la mayoría del plástico que se produce actualmente no es reciclable, aunado al hecho de que puede tardar en biodegradarse hasta 1.000 años. Otra de las preocupaciones es que existen tipos de plástico que no se desintegrarán nunca… la mayoría de los plásticos que existen actualmente siempre existirán.

La cruda realidad es que muchos de esos plásticos que llamamos “reciclables” son recolectados erróneamente y enviados a países pobres para ser separados e incinerados inapropiadamente y en detrimento de la población trabajadora.

Declaración de guerra contra el plástico

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Unos 193 países se comprometieron con prevenir y reducir significativamente la contaminación en los océanos en 2025. Foto de Mali Maeder para Pexels

Debido a la creciente preocupación sobre el destino del plástico que se produce y luego se desecha diariamente, en el primer trimestre de 2018, la Comisión de la Unión Europea propuso la aplicación de nuevas normas para regular los 10 productos de plástico de un solo uso que se encuentran con más frecuencia en las playas europeas como el pitillo o pajilla y las botellas de agua.

Tanto así, que se espera que para 2030 los envases que hoy son desechables sean reutilizables o reciclables en su totalidad, con el objetivo de restringir la utilización de microplásticos.

Sin embargo, ya para finales de 2017 las Naciones Unidas durante su Asamblea de Medio Ambiente, firmó una declaración aprobada por 193 países para en la que se comprometía con prevenir y reducir significativamente la contaminación en los océanos en 2025, ya que se teme que para 2050 haya más plásticos que peces en los océanos.

Europa, que está a la cabeza de esta batalla pretende regular el consumo anual de bolsas de plástico el cual no puede superar las 90 bolsas de plástico ligeras por persona a más tardar el 31 de diciembre de 2019, y 40 bolsas a finales de 2025. E incluso de estima que los comercios ya no podrán entregar bolsas de plástico gratis a sus clientes.

Prohibición de plásticos de un solo uso

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 72% de los europeos afirma haber reducido el uso de bolsas plásticas mientras que el Reino Unido se propuso la primera ley que prohíbe la comercialización de pitillos o pajillas de plástico. Foto de Leah Kelley para Pexels

Siguiendo con el punto anterior, la Comisión Europea advirtió que cuando haya alternativas disponibles y económicas que reemplacen el plástico de los productos de un solo uso, los productos en su lista negra dejarán comercializarse por ley.

Los productos hechos de plástico de un solo uso (single-use plastics) que desaparecerán en los próximos años son los siguientes:

  • El pitillo o la pajilla.
  • Bolsas.
  • Los vasos, envases y demás utensilios “para llevar”.
  • Agitadores de bebidas.
  • Botellas de agua.
  • Bastoncillos de algodón.
  • Globos.
  • Colillas de cigarro.
  • Envoltorios de dulce y otras chucherías
  • Productos sanitarios femeninos.

Estos productos solo podrán ser comercializados si son fabricados exclusivamente con materiales más sostenibles como el bambú, la madera, la tela, el vidrio y el acero inoxidable.

Las “5 R” del zero waste

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El estilo de vida que promueve el movimiento zero waste es que te guíes por las cinco erres. Foto  Maria Angelova para Unsplash

Una de las premisas del movimiento zero waste es que se agregan dos erres más a las ya populares tres que son Reciclar, Reutilizar y Reducir. Se trata de Rechazar y Reincorporar:

  • Rechaza: Di que no cuando te ofrezcan pajillas o pitillos y cualquier otro servicio que incluya plásticos de un solo uso. Solo di “no, gracias”.
  • Reincorpora: Prolonga la vida útil y dale un destino natural a los desechos orgánicos con la construcción de una composta casera.
  • Reduce: Compra a granel y lleva recipientes y bolsas de tela contigo para reducir el consumo innecesario de plástico.
  • Recicla: Investiga sobre cuáles son los tipos de plástico que pueden reciclarse y ubica los centros de acopio más cercanos.
  • Reusa: Compra artículos de segunda mano, repara, rediseña y dale una segunda oportunidad a tus cosas. Reusa especialmente los objetivos hechos de vidrio y acero inoxidable.

Hábitos que podrías adoptar

Bea Johnson y su familia colocan este frasco los desechos que inevitablemente no pueden eliminar, pero que es mejor guardarlos en lugar de lanzarlos a la naturaleza. Foto obtenida de Zero Waste Home.

Para adoptar un estilo de vida zero waste son muchos los hábitos que debes incluir en tu vida, los cuales en principio te sacarán de tu zona de confort. He aquí lo más recomendados:

  • Busca mercados cerca de ti que vendan a granel y compra tus alimentos en recipientes reutilizables como bolsas de tela, yute y frascos. Guarda sus direcciones en tu Google Maps.
  • Aprende recetas nuevas en casa.
  • Prepara una composta casera y desecha allí restos de comida orgánico y cartón.
  • Compra ropa y muebles en tiendas de segunda mano. Te sorprenderá saber la cantidad de objetos en buen estado a un precio más accesible que hay disponible.
  • En un frasco coloca los desechos que no son reciclables, pues es mejor que estén contigo a que terminen en la naturaleza.
  • Cuando creas que tienes que comprar algo indispensable y que probablemente sea algo plástico, piensa que podría ser una inversión gastar un poco más para comprarlo en silicón, vidrio, acero inoxidable o madera. Estos materiales son 100% reciclables, reutilizables y duraderos. Puedes revenderlos si dejaras de encontrarle un uso.
  • Lleva contigo bolsas de tela para cualquier compra de un último minuto.
  • No olvides salir de casa con tu botella de agua y cantimplora para el café.
  • Sobre esto último, habla con los dueños o gerentes de los establecimientos que siempre frecuentas y coméntales sobre tus nuevas preferencias como que te sirvan el café en tu propio recipiente o que dejen de colocar una pajilla en tu bebida, por ejemplo.
  • Busca en internet las tiendas en línea que hacen envíos sin nada de plástico, solo cartón, telas y papel periódico.
  • Con bicarbonato, vinagre, aceites esenciales y otros ingredientes puedes preparar tus propios detergentes y demás productos de limpieza y aseo personal.

Lista de productos zero waste

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Reducir el consumo de plástico en líneas generales te ahorrará mucho dinero. Foto de Kokil Sharma para Pexels

Los promotores del movimiento zero waste invitan a las personas a invertir en ciertos productos de uso diario que cambiarán significativamente tu rutina. En la web hay muchos videos y blogs especializados en esta materia y de todos ellos pude resumir que lo que necesitarías para adoptar este estilo de vida es lo siguiente:

  • Cepillo de dientes biodegradable, normalmente hecho de bambú u otras fibras vegetales. Una vez usado lo puedes tirar a tu composta.
  • Las mujeres pueden comprar una copa menstrual y toallas de tela para esos días.
  • En Internet existen tiendas especializadas en zero waste que venden paquetes de bolsas de tela de todos los tamaños y formas.
  • Una botella de vidrio o de acero inoxidable para el agua.
  • Un termo de los mismos materiales para el café.
  • Set de cubiertos de madera o metal para comer en lugares donde ofrezcan de plástico.
  • Pitillos o pajillas metálicas o de vidrio, así como agitadores de bebidas.
  • Aunque al principio es difícil adaptarse se recomienda usar una afeitadora metálica con hojillas intercambiables también de metal que se reciclan fácilmente.
  • Reemplaza las servilletas de papel que vienen envueltas en plástico y que luego de usadas no se pueden reciclar por una servilletas de tela.
  • Igualmente, reemplaza las toallas de papel que usas para limpiar superficies por unas toallas de tela.
  • Si eres amante del té, debes saber que los sobres son súper contaminantes. Compra a granel e invierte en un colador redondo metálico. Puedes inventar tus propias infusiones.

Y como habrás podido inferir, comprar a granel y reducir el consumo de plástico en líneas generales te ahorrará mucho dinero, pues inviertes en un estilo de vida más saludable, no haces compras compulsivas, tendrás objetos de valor por su mayor calidad y te evitarás cargos extra.

Desde que reformé el enfoque que quería para Nerd Universitaria, me di cuenta en el proceso estaba siendo fiel a mis ideales sobre la educación y mis principios medioambientales; de manera que amo hacer este tipo de investigaciones para que conozcas las tendencias que están haciendo a este mundo un lugar mejor.

Mantente al tanto de las publicaciones en la sección de Global Village y comparte este artículo en tus redes sociales para crear conciencia al respecto.

Nos seguimos leyendo…

Kim

 

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De qué se trata el slow fashion y por qué la gente se lo está tomando bastante en serio

Siguiendo en la búsqueda de tendencias que están moldeando el pensamiento colectivo, me he topado con el slow fashion o moda sostenible. En este artículo te explico de qué se trata…

¿Te has detenido a pensar quién hace tu ropa?

En contraposición con el fast fashion o la moda industrializada, el slow fashion es la respuesta al consumo innecesario de ropa que no ayuda al ambiente ni a tu bolsillo.

De acuerdo con sus promotores, elegir la moda sostenible es una decisión ética, pues comienzas a preocuparte por el origen de los atuendos que compras. Básicamente, como consumidor no te dejas llevar por lo que es tendencia si esa prenda no cumple con los siguientes requisitos:

  • La ropa tiene que ser de calidad para que tenga una larga vida útil.
  • Los atuendos que elijas deberían ser diseños atemporales y combinables con la mayoría de lo que ya tienes en tu closet.
  • Asegurarse que las personas que hicieron tu ropa lo hacen en condiciones justas.
  • Los materiales utilizados para su fabricación no contaminan el ambiente.

Esto quiere decir que es una filosofía de consumo sostenible.

El término slow fashion, fue una invención de la increíble Kate Fletcher en 2008, profesora de Sostenibilidad, Diseño y Moda en el Centro de Moda Sostenible de la Universidad de Artes de Londres.

La activista publicó su primer libro “Sustainable Fashion and Textiles: Design Journeys” y cambió la manera en la que percibimos el consumo. Tanto así, que ahora se considera un movimiento mundial.

origen del slow fashion kate fletcher
Sigo honrado y agradecido de que el libro haya encontrado tal resonancia con tantos de ustedes trabajando, pensando y transformando ideas de sostenibilidad en el contexto de la moda y los textiles, y sabiendo que el libro está en uso en estudios de diseño comercial y que sea el texto principal en seminarios de todo el mundo.”, Kate Fletcher. Foto de katefletcher.com

Como resultado, el movimiento del slow fashion ha influenciado en la promoción de la compra de productos locales, el apoyo a los artesanos y la reivindicación laboral de las personas que fabrican tu ropa. Sigue leyendo para que entiendas la trascendencia de esta filosofía y por qué es una decisión responsable.

Entendiendo la filosofía del slow fashion y su impacto en el mundo

Lo que leerás a continuación probablemente cambie la manera en la que ves la ropa. El slow fashion sigue siendo un movimiento joven y todavía tiene mucho por recorrer, pero se mantiene firme ante la idea de que cuando se trata de decisiones éticas y justas para todos, es irreversible.

que es la moda sostenible, slow fashion
El slow fashion es una iniciativa para concienciar sobre el las sostenibilidad de la moda. Foto de Artificial Photography para Unsplash

Tragedia en fábrica en Bangladesh

Catástrofe de Bangladesh. Foto: NY Times
Alrededor de 1.134 obreros de la industria de la moda murieron en el derrumbe de su edificio de trabajo el cual estaba en deplorables condiciones. Foto del New York Times

Lo que sucedió en Bangladesh en 2013 fue un hecho lamentable. Fue incluso comparada con la tragedia de las Torres Gemelas en Nueva York, pues se perdieron unas 1.134 vidas. El 14 de abril de ese año el edificio Rana Plaza ubicado en Savar, cerca de la capital, Dhaka, se derrumbó con 2.500 personas dentro.

El trágico acontecimiento resonó en el mundo occidental, pues es aquí donde la demanda textil es tan grande que trabajadores de países de oriente son obligados a fabricar ropa sin las condiciones mínimas de seguridad.

En el lugar funcionaban cinco talleres textiles de marcas extranjeras muy conocidas y amadas por muchos por sus económicos precios. Definitivamente “una inversión en mano de obra barata” que no vale la pena. Esto terminó con el arresto de los gerentes a cargo del edificio y su dueño, pues se catalogó el caso como un acto de negligencia que resultó en muerte.

La resonancia de lo ocurrido en Bangladesh fue tal, que el término slow fashion ganó un auge sin precedentes, ya que las grandes marcas comenzaron a ser cuestionadas por los métodos de fabricación y su transparencia.

Tercera industria más contaminante

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El mar de Aral se encogió a 10% de su volumen anterior, que conduce a la destrucción generalizada de los ecosistemas. Foto de Ecología Política.

Después de la ganadería y el petróleo, la industria textil es la tercera más contaminante del mundo y principalmente a través del agua: el Banco Mundial estima que 20% del agua contaminada proviene de la producción textil alrededor del mundo.

Es que para la fabricación de las telas se utilizan unos 9 billones de químicos contaminantes. La mayoría de esos residuos termina en el agua, otras en el suelo y hasta termina afectando a los trabajadores textiles y a nosotros como sus consumidores.

En un informe sobre La verdad sobre la fabricación del algodón y la escasez del agua, realizado por la galardonada organización Environmental Justice Foundation, se necesitan unos 2.720 litros de agua para producir una camisa de algodón, equivalente a lo que una persona promedio podría beber en más de tres años. Es suficiente para mantener a una familia de cuatro personas por casi nueve meses en uno de los 43 países que actualmente sufren de escasez de agua.

EJF también reseña que la industria textil es responsable de muchos daños como lo ocurrido con el mar de Aral que fue una vez el cuarto mar interior más grande del mundo; un oasis en medio de los grandes desiertos de Asia Central. Con recursos ricos, el área circundante prosperó en el comercio que fluyó a lo largo de la Ruta de la Seda.

En menos de una generación, sin embargo, el mar de Aral se encogió a 10% de su volumen anterior, que conduce a la destrucción generalizada de los ecosistemas y los medios de vida que se construyeron sobre ellos. Su desaparición es uno de los mayores desastres ecológicos en la historia moderna, y es completamente hecho por los seres humanos.

En Uzbekistán, el segundo exportador mundial de algodón, agroquímicos tóxicos aplicado por primera vez al algodón hace 50 años ahora contaminan el país tierra, aire, comida y agua potable. A pesar del daño sustancial que estos químicos causan a la salud humana y al medio ambiente, la dictadura en este país aún sanciona el uso de pesticidas de algodón tóxico que fueron prohibidos bajo los soviéticos.

Un estudio de 2004 realizado por investigadores de la Universidad Técnica de Lódz, en Polonia, ha demostrado que los pesticidas peligrosos aplicados durante la producción de algodón también se puede detectar en la ropa de algodón que uno compra.

En muchos sentidos, las decisiones de compra tomadas por los consumidores pueden directamente afectar los métodos de producción y, por tanto, velar por la seguridad ambiental y equidad social de todos.

Te invito a que leas otros informes de la Environmental Justice Foundation, a través de este enlace.

La fórmula “ganadora” del fast fashion

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Sin darte cuenta acumulas ropa en tu closet que te gustó por un instante muy corto y que ya no te sirve. Foto de Hannah Morgan para Unsplash

El fast fashion tiene una fórmula “ganadora” para tener más consumidores adeptos:

En primer lugar promueve que si lo que usas no es tendencia, no encajarás, luego relocaliza la fabricación de la ropa en un país lejano donde la mano de obra sea más barata para que los precios sean accesibles para todos y, por último, busca que esta sea de baja calidad para que te dure menos.

Gracias a ello, acumulas ropa en tu closet que te gustó por un instante muy corto, gastas más dinero en prendas que no durarán lo suficiente así sean clásicas e indirectamente promueves formas de esclavitud moderna, trabajo infantil y la contaminación del agua.

Cómo comprar de manera sostenible

Investiga sobre marcas ecológicas que estén cerca de ti y averigua qué tan transparentes son con sus procesos de fabricación. Foto de Shanna Camilleri para Unsplash

Para formar parte del movimiento del slow fashion, lo primero que debes hacer es pensar en lo que realmente necesitas y definir tu estilo alejado de lo que las tendencias estén dictando actualmente; es decir, aquellos atuendos atemporales y accesorios que van con tu personalidad indiferentemente si está de moda o no.

Luego, deberás tomar decisiones responsables cuando por verdadera necesidad debas comprarte algo de ropa:

  • Compra local: elige diseñadores locales y artesanos que tratan de manera justa a sus trabajadores o no producen prendas en masa.
  • Ve a tiendas de segunda mano: por lo general, estas tiendas solo recolectan ropa, calzado y accesorios que estén en muy buen estado. Las piezas que se venden en lugares así son atemporales con precios razonables. De esta manera, reduces la demanda de producir más y toda la contaminación que viene con ello.
  • Aprende a confeccionar: prolonga la vida útil de tu ropa cosiendo, parcheando, ajustando y hasta cortándola toda.
  • Escoge materiales orgánicos: muchas marcas están optando por tejidos orgánicos libres de químicos agresivos.
  • Haz tus investigaciones: Investiga sobre marcas ecológicas que estén cerca de ti y averigua qué tan transparentes son con sus procesos de fabricación. Busca en sus páginas web oficiales.

¿Quién hace tu ropa?

Foto: Una joven india trabajando en una de las fábricas textiles de Tamil Nadu.
Una joven india trabajando en una de las fábricas textiles de Tamil Nadu. Foto de El Confidencial

En muchos sentidos cuando una ropa es muy económica, es porque se produce en masa y, lamentablemente, es muy probable que las personas que hacen tu ropa no estén recibiendo un trato justo por su trabajo. La mayoría de ellos no tiene beneficios sociales, un buen sueldo y horarios saludables.

Las cifras son realmente alarmantes:

El 99% de los productores de algodón del mundo vive y trabaja en países en desarrollo donde hay bajos niveles de seguridad, la falta de acceso a la protección aparatos, analfabetismo, etiquetado deficiente de plaguicidas, salvaguardias inadecuadas, y la pobreza crónica exacerban el daño causado por los pesticidas de algodón a comunidades de bajos ingresos.

También se sabe que seis de los siete principales productores de algodón del mundo usan niños en el campo y en las fábricas. El trabajo infantil forzado es un claro factor de la Convención Internacional del Trabajo Convenio de la Organización (OIT) sobre las peores formas de trabajo infantil y que es inquietantemente común.

… Ahora sí sabrás de quién son esas manos

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Cuando optas por lo local e investigas más sobre le origen de tu ropa que por el destino, estás haciendo un cambio significativo. Foto de Revolución de la Moda

De manera que, entendiendo lo injusto que puede ser el trato a las personas que trabajan en esta industria, también nació la campaña en redes sociales conocida como “Yo hice tu ropa”  promovida por la organización Revolución de la Moda. Si quieres unirte, puedes leer el kit de acción que han preparado como guía para que contribuyas desde tu comunidad.

Básicamente, se trata de una iniciativa para concienciar sobre el las sostenibilidad de la moda y por qué es importante exigir a las marcas de ropa a que creen condiciones justas para sus trabajadores.

Te invito a que te mantengas al tanto de la sección de Global Village de Nerd Universitaria para que conozcas más sobre las nuevas tendencias que están cambiado al mundo.

¡Me gustaría que compartieras esto en tus redes sociales para crear conciencia sobre el asunto! También quisiera saber tu opinión al respeto; siéntete libre de hacerlo en la sección de comentarios.

Nos seguimos leyendo…

Kim

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Con qué se come eso de la ciudadanía digital y por qué ya todos somos ciberciudadanos

El concepto que conocemos de ciudadanía está relacionado con el espacio geográfico en el que nacimos y habitamos, pero ¿por qué la era digital está cambiando esa denominación? En este artículo te explicó con qué se come eso de la ciudadanía digital

Este cambio en el concepto de ciudadanía se debe a que la era digital ha diluido las fronteras que separan a las naciones.

Lo que sucede es que gracias a la versatilidad del Internet, se han creado sociedades que no requieren espacios físicos y únicos para establecerse como tal. En estas sociedades digitales, las personas tienen la posibilidad de interactuar como civiles debido a que se establecen reglas y términos que condicionan sus acciones, pero desde la comunidad de sus casas.

No son tan diferente de las características de un país, estado o ciudad, los cuales tienen leyes, normas y procesos a los que sus ciudadanos deben adaptarse. Tanto así, que eres tan ciudadano de tu país, como miembro permanente de Internet.

La ciudadanía digital también puede definirse como las normas de comportamiento que conciernen al uso de las Tecnologías de la Información y Comunicación (TIC) y sus aspectos culturales.

Pero, ¿para qué deberías saber sobre la ciudadanía digital? He aquí algunas razones:

  • Entender tus responsabilidades en el uso de Internet cada vez que estás de acuerdo con los términos y condiciones de las plataformas que utilizas.
  • Re-definir el concepto de globalización y el alcance de tus acciones.
  • Reconocer el impacto y la permanencia de tu huella digital.
  • Aprender más sobre la privacidad y seguridad en línea.
  • Descubrir cómo el buen uso de la tecnología aumentará tu productividad y cambiará la manera en la que crees que se hace el dinero.

Así es cómo la ciudadanía digital llegó para quedarse

Aunque no sabemos si estamos en la Matrix o no, de lo que sí podemos estar seguros es que la ciudadanía digital es un aspecto de nuestras vidas que tenemos que tomarnos en serio, ya que nos hemos vuelto irremediablemente dependientes de la tecnología. Sigue leyendo para que sepas tu rol dentro de la sociedad del Internet.

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Eres tan ciudadano de tu país, como miembro permanente de Internet. Foto Samuel Zeller para Unsplash

¿Cuándo te vuelves un ciudadano digital?

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Foto de Angela Franklin para Unsplash

Sabes que te conviertes en ciberciudadano u obtienes tu e-ciudadanía cuando creas un correo electrónico por primera vez, e incluso antes, si conectas sincronizas tu número de teléfono con una aplicación de mensajería con señal de Internet. Así de simple.

Luego de eso, vas creando un espacio para ti del cual dependes porque compartes parte de tu vida, creas relaciones, te informas, compras, haces transacciones bancarias, tomas acciones y posiciones políticas y eliminas las fronteras físicas.

Cuando aprendes a usar un ordenador, una laptop, un celular u otro dispositivo móvil y lo haces con regularidad, ya eres un ciudadano digital y habrás creado un perfil que está al alcance de civiles y de instituciones públicas y privadas.

Otro concepto de huella digital

En la era digital, lo que haces con la web es en esencia lo que eres. Foto de Rachael Crowe para Unsplash

Ahora bien, ya que sabes que eres un ciberciudadano, tu huella digital no solo está en tus documentos de identidad como la cédulas, los carnets y tu pasaporte; sino que también has dejado un rastro en Internet que dice mucho de ti.

Sí, esto nos pone nerviosos a todos, en especial desde que a Facebook se le ha ocurrido recordar momentos bochornosos que pasaron hace años. De manera que este otro concepto de huella digital tiene que ver con el uso que haces de Internet: desde la publicación de tu vida personal y laboral, tus pensamientos y preferencias de búsqueda.

En la era digital, lo que haces con la web es en esencia lo que eres. Tanto así que el éxito de tu futuro profesional depende de qué tan positivo sea tu perfil en las redes, pues es una de las tácticas más utilizadas por las empresas para contratar empleados.

La democratización de los medios

La democratización de los medios va de la mano con los derechos de acceso y participación en Internet. Foto de NordWood Themes para Unsplash

Con las sociedades digitales se democratizaron los medios, es decir, cada quien puede expresarse libremente y de forma masiva sin tener que acudir a una estación de radio o televisión o pedir una entrevista en el periódico local.

Este concepto va de la mano con los derechos de acceso y participación en Internet que están teniendo cabida en leyes de todo el mundo, con el objetivo de reducir la brecha digital, garantizar la alfabetización tecnológica y el ejercicio responsable de la misma.

Elementos de la ciudadanía digital

Estas áreas de comportamiento que definen nuestro papel en el mundo cibernético. Foto de rawpixel para Unsplash

Los elementos de la ciudadanía digital deben ser conceptos de estudio e investigación si eres estudiante o crítico nato. Estas áreas de comportamiento que definen nuestro papel en el mundo cibernético, deben ser de nuestro manejo.

  • Acceso a la digitalización: Así como un ciudadano debe garantizar que se respeten los derechos fundamentales del prójimo, también es un principio ciudadano el considerar la importancia de que todos tengan acceso a las tecnologías para su desarrollo.
  • Comercio digital: La capacidad que tiene un ciudadano digital de entender cómo funciona la venta de productos y servicios por Internet y la de identificar la reputación y la confiabilidad de las compañías a las que confía su dinero.
  • Comunicación sin fronteras: Comprender cómo establecer relaciones sin importar las barreras físicas e intercambiar información a través de diferentes plataformas.
  • Educación y alfabetización digital: Ser parte de un proceso de enseñanza y aprendizaje sobre tecnología, su utilización e tener acceso a infinidad de conocimientos a un solo clic de distancia.
  • Legislación digital: Vivir en una sociedad digital implica que debamos cumplir con leyes que castigan la descarga ilegal de contenidos, plagio, divulgación de pornografía infantil, el hackeo, la creación de virus informáticos, la difamación, las campañas de spam, el robo de identidad y el acoso.
  • Etiqueta: Se trata de seguir estándares de conducta que establece cada plataforma en la que decidimos participar.
  • Responsabilidades y derechos: Los ciudadanos digitales tenemos derecho a la libertad de expresión y a la privacidad, pero debemos ser responsables de lo que decimos y de los términos que aceptamos.
  • Salud y ergonomía: Cuidar del bienestar físico y estar sujeto a las implicaciones de vivir en la era digital, por lo que es una decisión personal y responsabilidad de las empresas de cuidar que los sistemas, productos y ambientes se adapten a nuestras capacidades y limitaciones físicas y mentales.
  • Seguridad y riesgo: Como ciudadanos digitales debemos tomar medidas de seguridad que prevengan que seamos víctimas de crímenes electrónicos. Es tener sentido de auto protección y ser precavido.

Profesiones que surgen de la ciudadanía digital

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Las profesiones de la era digital las mejor pagadas actualmente. Foto de Olu Eletu para Unsplash

La creación de las sociedades digitales también ha generado nuevos empleos que podrías aprovechar si todavía no sabes qué camino profesional tomar o quieres adaptar tu trabajo a las nuevas tecnologías.

¡Toma nota!

  • Community Manager: Para manejar la actividad de las redes sociales de una empresa.
  • Chief Digital Officer: Abarca temas de estrategia de manera especializada para que sus clientes tomen decisiones con base en los datos.
  • Experto en innovación digital: Capacitado para asesorar y capacitar a las empresas sobre los nuevos avances de la tecnología.
  • Ingeniero de Smart Factory: Su objetivo es investigar y progresar en tecnologías que contribuyan al despliegue de sistemas inteligentes para las fábricas del futuro.
  • Científico de datos, Big Data: Encargado de dominar la tecnología y las bases de datos para modificar y mejorar la orientación de los negocios de la empresa para la que trabaja.
  • Director de tecnología: Es proporcionar conciencia global de las tecnologías que se pueden utilizar para avanzar en la misión de una empresa.
  • Director de marketing digital: Encargado de configurar la presencia online de la empresa y captar clientes en los distintos canales.
  • Arquitecto experto en Smart Cities: El arquitecto especialista en Smart Cities, Kent Larson, dice que en esta profesión se hacen “ciudades para las personas, no para las máquinas
  • Ingeniero de procesos digitales: Un profesional que se encarga de la automatización de procesos técnicos en áreas en las cuales el uso de la tecnología es requerido.
  • Director de contenidos digitales: Desarrolla estrategias eficaces de creación de contenidos tras involucrarse en las conversaciones del público objetivo con el que pretende conectar
  • Experto en riesgo digital y continuidad del negocio: Encargado del control en la creación, la organización, la descripción y la preservación de documentos en el entorno digital para garantizar su difusión y consulta.

Con todo esto, ¿no te parece que el sistema educativo debería actualizarse? Todos somos ciberciudadanos y debemos adaptarnos a la nueva Global Village del milenio. Sigue visitando Nerd Universitaria para que conozcas más sobre las tendencias que están cambiando paradigmas.

¿Trabajas en alguna de estas profesiones? ¿Cómo crees que podríamos ser mejores ciudadanos digitales? Deja tu comentario en la sección de abajo e inicia el debate.

Nos seguimos leyendo…

Kim

 

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