La regla de los 10 minutos para dejar de procrastinar

En promedio pasamos 13 años procrastinando en lugar de hacer lo que tenemos que hacer. Me he topado con la regla de los 10 minutos para evitar que el tiempo que destinamos a las redes sociales no nos robe una década de nuestras vidas. En este artículo te explico de qué se trata…

La procrastinación es el más reciente mal que afecta a la humanidad, especialmente a aquellas personas que tienen teléfono celular, o sea, aparentemente todas.

Las aplicaciones y redes sociales nos tienen embelesados. Y, por encima de todo, nos hacen sentir culpables cuando usamos nuestro preciado tiempo para navegar en lugar de dedicarlo a proyectos importantes.

Y es que de acuerdo con un artículo publicado en Social Media Today, las personas pasamos siete años y ocho meses viendo televisión; y cinco años y cuatro meses navegando en las redes sociales.

Lo que quiere decir que si queremos vivir hasta los 80 o más, hemos desperdiciado unos 13 años en momentos que ya no recordamos o apreciamos.

La regla de los 10 minutos para dejar de procrastinar y la postura que tomo al escribir este artículo no hacen la asunción de que la procrastinación es algo terrible o dañino, solo que es un hábito mal administrado. Así que sigue leyendo para que veas todo cuánto hay detrás de este método, especialmente desde el punto de vista psicológico.

¿Por qué procrastinamos?


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Alena Hall para El Huffington Post argumenta que la procrastinación es como un “remedio adictivo”. Foto de rawpixel obtenida en Unsplash

La ciencia que está detrás de nuestra necesidad por procrastinar es fascinante. Alena Hall para el Huffington Post escribió un súper útil artículo en el que explica que en la búsqueda de placeres sencillos perdemos la noción del tiempo y el sentido de la responsabilidad.

En esencia, procrastinar es un estímulo casi impulsivo que hace que liberemos dopamina (la hormona de la felicidad) en un corto periodo de tiempo. De manera que procrastinamos porque nos hace sentir bien y nos ayuda a olvidar nuestros problemas. Hall argumenta que es como un “remedio adictivo”.

También puede decirse que procrastinamos porque perdemos el sentido de autocontrol. Pero, quizás está más asociado a una causa mayor: procrastinamos porque queremos evitar o darle largas a una situación que nos estresa.

  • La cuestión sería identificar en qué momentos decidimos hacerlo para determinar los miedos que hay detrás de las responsabilidades y compromisos diarios.

Efectos de la procrastinación


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La ansiedad, producto de la culpa, es el resultado de largas sesiones de procrastinación. Foto de rawpixel obtenida en Unsplash

Sin embargo, luego de una habituada sesión de procrastinación, este remedio se siente como una trampa. Su efecto de corto plazo luego se transforma en ansiedad. En mi experiencia, siento un desgaste emocional en lugar de una sensación de urgencia. Pero en líneas generales, los efectos de la procrastinación son una combinación de ansiedad, agotamiento y pánico.

La procrastinación afecta también nuestro mundo exterior, debido a que como resultado tenemos menos margen de trabajo para cumplir nuestras tareas, puede disminuir la calidad de nuestros esfuerzos y nos hace dependientes de la improvisación dentro del ambiente laboral y los compromisos en las relaciones interpersonales.

Deja de procrastinar siguiendo la regla de los 10 minutos

Dejar de procrastinar siguiendo la regla de los 10 minutos es como involucrarse en un experimento donde uno es el objeto de estudio. También es un proceso personal, así que adapta estos consejos a tu rutina diaria y los estímulos que afectan tu productividad, ya que el tiempo que dedicamos a procrastinar y los momentos del día son diferentes para cada quien.

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La regla de los 10 minutos para dejar de procrastinar no es más que un reto a nuestras habilidades. Foto de rawpixel obtenida en Unsplash

¿De qué se trata la regla de 10 minutos?

La regla de los 10 minutos para dejar de procrastinar es una tarea mental en la que le decimos a nuestro cerebro que tiene el tiempo limitado. La meta es hacernos creer, o convencernos de que las tareas que debemos hacer en el trabajo o las asignaciones de la universidad no son difíciles.

Me ha pasado que pospongo una tarea porque creo que es realmente difícil de completar y siento que me va a quitar mucho tiempo. Pensamiento que despierta en nosotros un sentimiento abrumador y para liberarnos de eso que nos oprime el pecho, tomamos nuestro teléfono y pasamos la tarde viendo videos de animales.

La idea de comenzar es, por tanto, lo que nos invita a procrastinar.

La regla de los 10 minutos no es más que un reto a nuestras habilidades. Se trata simplemente de ver la tarea que tenemos ante nosotros y decir: “lo haré en 10 minutos”. Créeme que funciona.

Si digo que haré algo en 10 minutos, coloco un cronómetro, una vez que marca el límite de tiempo, pero todavía no he terminado, está más que permitido continuar. La cosa está en que luego de que pasan los primeros 10 minutos, nuestro cerebro que es propenso a abrumarse dice: “no es tan malo después de todo”.

Luego de que pasan los 10 minutos tampoco estamos obligados a continuar, pero hemos creado un buen estímulo para hacerlo o retomarlo después sin que represente tanta indecisión.

¿Cómo funciona la regla de los 10 minutos?

Despertar el sensación de premura o urgencia es lo que la regla de los 10 minutos hace. En este periodo de tiempo nuestro cerebro sabe que tiene que enfocarse. Establecer un tiempo también nos condiciona a creer que esto que no nos gusta o nos estresa tiene un final.

De manera que saber que la tarea puede darse por completada en dicho periodo es motivador. Y aunque decidamos solo dedicar 10 minutos a la vez y no continuar inmediatamente después, esa sensación de culpa y ansiedad desaparece.

Lo que hace la regla es estimular tu productividad y ayudarte a crear nuevos hábitos. Cuando se trata de adoptar nuevos hábitos, es fácil relacionarlo con la idea de que son compromisos más para nuestra lista. Pero establecer un límite de tiempo cambia esa perspectiva.

Por ejemplo, si decidimos recoger y limpiar nuestro hogar en diez minutos porque ya no queremos ser desordenados, aunque no quede perfecto al principio, con la práctica, no solo lo haremos más rápido sino de forma constante.

Otras consideraciones

  • Dedica los primeros 10 minutos a hacer una lista de todas los pasos necesarios para cumplir con los objetivos del día.
  • También te recomiendo la regla de los dos minutos. Puedes hacer primero la cosas que sabes que solo te tomarán dos minutos para comenzar con las tareas que te llevarán 10. Por ejemplo:
    • Organizar tu escritorio.
    • Desactivar notificaciones.
    • Tender la cama.
    • Enviar un correo.
  • Sigue un proceso parecido a la técnica de pomodoro para medir tu tiempo.
  • También puedes guiarte por la técnica del timeboxing.

Dedo confesarte que tengo una lista de estrategias y métodos sobre productividad casi interminable. Estas serán todas publicadas en la sección de Productividad que tanto me gusta. En Nerd Universitaria siempre encontrarás un espacio para motivarte. Pero también quiero que sepas que los periodos en los que sentimos falta de motivación no es algo por lo que sentirte culpable. He aprendido más de esos momentos “oscuros” que aquellos en los que me encuentro on.

Quisiera saber que piensas de esta regla en la sección de comentarios abajo. Compartir este artículo con alguien que sabes que lo necesita te llevará menos de un minuto.

Nos seguimos leyendo…

Kim

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Las acciones definitivas que disminuirán el tiempo que dedicas a la procrastinación

La procrastinación es tan desagradable que ni siquiera me gusta pronunciar la palabra. Es como enredada, ¿no? En este artículo te explico cómo hago para no permitir que se apodere de mi tiempo…

Pro-cras-ti-na-ción

¡Qué fastidio de palabra! ¡Qué fastidio ese mal hábito!

Las nuevas tecnologías, la televisión, la aparente insistencia de atención de nuestros seres queridos y el cansancio injustificado son las excusas perfectas para dejarse llevar por la procrastinación.

Y con esto no quiero decir que esté mal dejarnos llevar por el ocio un rato, el problema recae en que lo hacemos en momentos para trabajar, estudiar y atender compromisos importante.

No es más que un acto de desvalorización.

Sí, de sentir que lo que tenemos al frente es demasiado para nosotros o que es muy bueno como para ser cierto, pero resulta que sí podemos y que definitivamente vale la pena.

La sensación de terminar algo que empezaste y de marchar viento en popa, aunque sea lento, es un camino seguro y lleno de satisfacciones. Es por ello que quiero compartir con ustedes lo que he hecho últimamente para evitar procrastinar.

Acciones definitivas que disminuirán tu procrastinación

Estas acciones definitivas que funcionan en un 100%, harán que tu rutina de trabajo y de estudios sea más productiva. Para evitar procrastinar no es necesario tener motivación, pero sí menos distracciones.

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Entrena tu mente para que sepa cuándo debe ponerse a trabajar sí o sí. Foto de Bruce Mars para Pexels editada por Nerd Universitaria

La regla de los cinco segundos

Esta regla no tiene nada que ver con la galleta que dejaste caer y que luego recogiste rápido para comértela, sino con un ejercicio que sirve para entrenar tu cerebro y hacer que hagas lo que TIENES que hacer de una vez por todas.

La primera vez que oí sobre esta técnica fue hace unos tres meses y puedo corroborar que funciona. Contar en cuenta regresiva de cinco a uno fue lo que tuvo que hacer Mel Robbins para levantarse de la cama, conseguir un trabajo y ayudar a su familia a salir de la bancarrota.

Ella explica que tu mente todavía es muy primitiva y no está diseñada para el éxito sino para sobrevivir, de manera que cuando está bajo estrés tiende a rechazar o a huír de eso que la “pone en peligro”, pero al parecer, si contamos en cuenta regresiva como si se tratara de un cohete a punto de despegar, el cerebro corta el vínculo primitivo y deja de procrastinar.

Cada vez que me veo sumida en hábitos inútiles que me retrasan o que no le añaden sentido a mi propósito del día, cuento: 5, 4, 3, 2, 1… y me levanto. ¡Funciona todo el tiempo!

Evita otros compromisos

Si quieres enfocarte en tus proyectos y dejar la procrastinación, tienes que evitar otros compromisos. Y cuando me refiero a “otros”, señalo esas cosas que no suman nada y que complican demasiado tu tiempo: desde compartir con personas que no tienen tus mismas ambiciones o que son muy negativas, hasta los trabajos y favores que agotan tu energía.

Resulta que cuando sientes que tienes demasiados compromisos, se hará más difícil enfocarte y es muy probable que te rindas antes de intentarlo. Los procrastinadores profesionales nunca tienen tiempo para sí mismos, pero sí para todo lo demás.

No vale la pena lidiar con otros compromisos que interrumpan el horario que has establecido para ti y que no se adaptan a una línea de tiempo, sino que aparecen de la nada e imprudentemente. No permitas que esas ocupaciones se conviertan en la excusa perfecta para tomar un descanso de tus metas.

Simplifica la toma de decisiones

Explorando los hábitos de las personas exitosas me topé con una contradictoria verdad: mientras menos decisiones tomas en el día es más fácil enfocarte en lo que importa. De simplificar tus métodos de trabajo y tu estilo de vida, te estarás ahorrando tiempo y energía física y cerebral para hacer lo que TIENES que hacer.

Leí, por ejemplo, que Steve Jobs tenía un guardarropa minimalista y sin mucha variedad porque no iba a perder tiempo en la mañana tomando decisiones tontas como “¿qué me pondré hoy?”.

Personas exitosas como él también se desapegan de los rituales sociales y comen con sencillez y delegan tareas, ya sea a alguien más o a aplicaciones y páginas web que hacen el trabajo por ellos de manera automatizada.

Para continuar con Nerd Universitaria tuve que simplificar mucho mi método de trabajo y crear herramientas, plantillas, listas de tareas y estrategias sencillas de las que guiarme sin que ello representara un sacrificio diario.

En el aspecto personal, decidí tener un estilo de vida más minimalista y como resultado me desapegué de inseguridades que me despertaban una imperiosa necesidad de procrastinar, proveniente del mismo miedo impostor.

Escuchar música instrumental

Al igual que la regla de los cinco segundos, cuando escucho música instrumental sé que tengo que ponerme a trabajar y dejar de procrastinar enseguida. Una vez que me siento frente a la computadora busco en YouTube música instrumental para aumentar la productividad en la oficina y no hay manera que me detenga.

Sé que cuando esa música está sonando no hay marcha atrás. Unas duran unas horas y otras al menos 40 minutos. Cada lista de reproducción la uso como un temporizador de las tareas que debo cumplir mientras se están reproduciendo. Mi nivel de concentración es mejor y funciona algo así como el efecto Mozart.

También podría servirte buscar unas listas de 25 minutos de duración si quieres guiarte por la efectiva Técnica de Pomodoro que puede hacerte más productivo.

No dejes que las redes sociales te controlen

Cada día me convenzo más de que las redes sociales deben ser una herramienta ocasional y no un compromiso de proporciones descomunales. Para no dejar que me controlen, especialmente si soy blogger de tiempo completo, hago lo siguiente:

  • Deshabilitar las notificaciones en la mañana y volver a activarlas en la noche antes de dormir para leer todo y mantenerme al tanto. En especial las de Instagram.
  • Las tengo muy atrás en la pantalla de mi teléfono celular. En las primeras páginas tengo el widget de mi Google Calendar, las demás aplicaciones de Google, Duolingo y ya.
  • De mi teléfono borré Twitter, Facebook y Pinterest porque sé que puedo manejarlos desde mi computadora.
  • Dejé de seguir esas cuentas spam que publican demasiado del mismo contenido.

Y por último, no olvido que para evitar procrastinar cuando TENGO que hacer lo que TENGO que hacer, debo pensar siempre en grande a través de pequeños pasos. Como blogger de Nerd Universitaria, estoy la búsqueda constante de que seas alguien más productivo en tus estudios, trabajo y vida personal. Me reto todos los días para encontrar herramientas que te motiven tanto como a mí.

Por favor dime qué piensas de este artículo en la sección de comentarios y no olvides compartirlo en tus redes sociales.

Nos seguimos leyendo…

Kim

 

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